• ¿Quieres saber que es la fobia social? Esto y muchos datos más en el siguiente artículo
  • ¿Qué es la distimia? ¿Cuáles son sus síntomas? Esto y más, aqui.
  • ¿Qué es la memoria? ¿Que teoría existen al respecto? Si quieres saberlo, pues sigue leyendo.
Mostrando entradas con la etiqueta Fobia social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fobia social. Mostrar todas las entradas

22 de agosto de 2016

Fobia social: ¿Soy fóbico social ? Diagnóstico diferencial y lecturas.

¿Tengo fobia social ?

Luego de haber leído los artículos relacionados con la fobia social es muy factible que aparezca en tu memoria alguna persona que conozcas que coincida con la descripción del trastorno. O, por otro lado , puede que también surja en ti la duda de que si padeces de esta fobia o no. Sea cual sea la posición en que te encuentres no desesperes pues te daremos unas simples indicaciones que podrán guiarte un poco más. Cabe señalar una vez más que la última palabra para diagnosticar la posee el profesional en salud mental. Entonces, te invitamos a darle un vistazo a esta lista que te ayudará a saber si tienes fobia social o no:
1.- Sientes un evidente y constante malestar cuando te encuentras en situaciones sociales o actuando en público, al tener que enfrentarte  a personas que no son ni tus cercanos ni familia. También esta ansiedad o malestar aparece cuando otras personas  pueden hacer una evaluación sobre ti.
2.- Te sientes muy incómodo, y aparecen grandes dosis de miedo, cuando te parece que algo puede resultar vergonzoso o humillante. Lo mismo ocurre cuando sientes miedo a que los demás noten y piensen que tienes ansiedad.
3.- Exponerte a estas situaciones sociales activa de manera inmediata los síntomas de la ansiedad, lo que puede llevar a una gran crisis de  ansiedad.
4.- Eres totalmente consciente de que tus temores no son reales y son irracionales.
5.- Tratas por todos los medios de evitar estas situaciones sociales e incluso huyes de ellas. (Un ejemplo sería reprobar en una disertación por decidir no presentarte).
6.-Estas situaciones de miedo y ansiedad interfieren  de manera grave en uno o varios ámbitos de tu vida como el profesional, social o personal.


Resumiendo...Sufres de fobia social cuando:

-          Tienes miedo de relacionarte de manera directa con personas que no son tus familiares
-          Tienes mucho miedo cuando piensas que alguien puede hacer juicios de valor sobre ti
-          Crees firmemente que puedes resultar herido o humillado de una situación social.
-          Es imposible para ti hablar en público o actuar ante un grupo de personas
-          Tu relación personal con personas individuales es perfecta, pero te da mucho miedo el estar en un grupo de personas a las cuales no conoces.
Pero recuerda! El diagnóstico de fobia social cae en el rol del psicólogo, ante cualquier duda acude a un profesional de salud mental.


Diagnóstico Diferencial

Para finalizar la temática de fobia social, realizaremos un último ejercicio el cual consiste en realizar un diagnóstico diferencial.


El diagnóstico diferencial resulta de mucha utilidad ya que sirve para hacer una correcta valoración de una enfermedad con respecto a otras parecidas, con las cuales pudiera confundirse fácilmente. Cabe recalcar que se trata de una valoración clínica que corresponde exclusivamente a los especialistas, en ningún caso a los pacientes. En la mayoría de los casos se requieren de pruebas y exploraciones complementarias que han de solicitarse en los centros de evaluación pertinentes en cada caso solicitado.

La fobia social se debe diferenciar de:
-         Trastorno de angustia con agorafobia: se dan crisis de ansiedad repetidas e  inesperadas que llevan a temer y evitar múltiples situaciones, y no sólo situaciones sociales- como seria en el caso dela fobia social-. Sin embargo, a veces, pueden darse ambos diagnósticos.
-         Agorafobia sin historia de trastorno de pánico: en este trastorno se temen una serie de situaciones en las que uno puede o no ser observado por los demás (por ejemplo: viajar solo por los túneles). Además, ir acompañado suele tranquilizar a la persona, este efecto no se da en la fobia social, donde hasta se puede experimentar menos ansiedad si uno va solo.
-         Trastorno de ansiedad por separación: evitación y temor en la infancia a separarse de las personas con las que se han establecido vínculos. Se encuentran cómodos en situaciones sociales si son dentro del hogar- En cambio, en la fobia social se temen todas las situaciones sociales.
-         Trastorno de ansiedad generalizada y fobia específica: las preocupaciones y miedos no se limitan a situaciones sociales.
-         Trastornos generalizados del desarrollo y trastorno esquizoide de la personalidad: también se evitan situaciones sociales, pero debido al desinterés por las personas. Para diagnosticar fobia social se requiere haber establecido, al menos,  una relación (Una amistad, por ejemplo) apropiada a la edad de la persona, fuera de la familia inmediata.   
-         Trastorno de la personalidad por evitación: aunque es un trastorno de personalidad, se puede considerar una variante más grave de la fobia social generalizada- a múltiples situaciones sociales.- En ocasiones se darán ambos diagnósticos.    
-         Ansiedad social y evitación en otros trastornos mentales: Trastorno depresivo mayor, trastorno  dístimico, esquizofrenia, trastorno dismórfico corporal, y otros. Si estos síntomas sólo aparecen en el transcurso de una de estos trastornos, el diagnóstico será el trastorno mental correspondiente y no la fobia social.              
-         Ansiedad social y evitación por enfermedad médica o mental que provoca síntomas embarazosos: Por ejemplo tartamudeo, temblores en la enfermedad de parkinson, obesidad, etc...

      Ansiedad social y evitación por los efectos fisiológicos directos de una sustancia: ya sea debido a drogas legales o a ilegales.  

     Ansiedad normal por actuar el público, terror a lo escenarios y timidez: no provocan un malestar significativo, ni causan un gran deterioro en las actividades de las persona. Por ejemplo, en niños puede existir ansiedad ante acontecimientos sociales con adultos, pero no habrá fobia social si esta ansiedad desaparece al relacionarse con niños de su misma edad.  

Lecturas recomendadas fobia social:
Para terminar a  continuación se te presentará un listado que abarca desde diversas aristas la temática de la fobia social. No es nada más que una serie de libros que te pueden resultar útiles por si deseas profundizar en esta particular  fobia. Esperamos que estos libros te orienten y formen parte de tu biblioteca personal:

Antona Casas, César (2009). Fobia Social: Evaluación y tratamiento. México, Editorial Trillas.

Bados A. (2001). Fobia social. Madrid Editorial Síntesis.

Botella C, Baños R.M. Perpiñá C. (2003) Avances en la psicopatología, la evaluación y el tratamiento psicológico del trastorno de ansiedad social. Paidós Ibérica.

Cervera S., Roca M., Bobes J. (1998). Fobia social. Barcelona, Editorial Masson.

Heimberg R., Liebowitz M., Hope D., Scheier F. (2000). Fobia Social: Diagnóstico, evaluación y tratamiento. Barcelona, Ed. Martínez Roca.
Mora M., Raich R. M. (2005). Autoestima. Madrid, Ed. Síntesis

Desberg, P. (1996). Estrategias para superar la Timidez y el Miedo a los demás. Barcelona: Editorial Integral

Castanyer O. Asertividad: expresión de una sana autoestima. Bilbao, Editorial DDB

Moreno, P. (2013). Aprender de la ansiedad: la sabiduría de las emociones. Editorial Deswclée de Brouwer             
                           
Moreno, P. (2002). Superar la ansiedad y el miedo. Un programa paso a paso. Editorial Deswclée de Brouwer   
                                     
Moreno, P. y Martín, J.  (2004).Dominar las crisis de ansiedad. Una guía para pacientes. Editorial Deswclée de Brouwer

Escrito por: Constanza Cabrera

19 de agosto de 2016

Fobia Social: Tratamiento y Datos curiosos.

¿Cómo se trata la fobia social?

Es primordial que se le mencione a nuestro médico los síntomas que se padecen. De esta manera por medio de un examen nos aseguramos de que los síntomas no son causados por algún problema físico, y probablemente, el médico te dirá que veas a un psicólogo y/o psiquiatra.
Lo más común es que la fobia social se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos.
Psicoterapia. El tipo de psicoterapia llamada terapia cognitiva-conductual (también conocida como TCC) es especialmente útil y efectiva para tratar la fobia social. Esta terapia le enseña a la persona con fobia social otras formas de pensar, comportarse y reaccionar ante distintas situaciones para que de esta forma sienta menos ansiedad o temor. Como plus, ayuda a aprender y practicar como desenvolverse socialmente.

Medicamentos. Si vas a un médico éste puede recetarte medicamentos que ayudan a tratar la fobia social. Los más rectados son los ansiolíticos y los antidepresivos. Recordemos que los medicamentos ansiolíticos son una medicina catalogada como fuerte ya que sirven para tratar la ansiedad. Existen diferentes tipos, muchos de los cuales comienzan a trabajar de inmediato. Sin embargo, se debe enfatizar, no se deben tomar por períodos largos de tiempo.

Quizás el haber mencionado a los antidepresivos, que se ocupan para tratar la depresión, pero la verdad es que también sirven para tratar la fobia social. Es muy probable que, entre todos los medicamentos para la fobia social, se receten con más frecuencia que los medicamentos ansiolíticos. Los antidepresivos pueden tardar varias semanas en hacer efecto. Los efectos secundarios que han surgido por su consumo son dolores de cabeza, náuseas o dificultad para dormir. Como bien sabemos, para la mayoría de las personas estos efectos secundarios no se convierten en un problema, especialmente en los casos donde se comienza con una dosis baja donde con el tiempo se va aumentando lentamente. Pero debemos recordar y enfatizar que si tu consumes estos fármacos como tratamiento contra la fobia social, debes hablar con tu médico ante la aparición de cualquier efecto secundario en tu tratamiento.

  Datos curiosos
Luego de esta avalancha de información acerca de la fobia social, es hora de hacer un breve intermedio y  mirar un poco más hacia nuestro entorno. A continuación conocerás a grandes figuras reconocidas de mundo que sufren (o han sufrido) de fobia social.
Si no lo sabías ahora te enterarás que el escritor argentino Jorge Luis Borges tenía fobia social y no podía acudir a conferencias o a entregas de premios, sin embargo, consiguió sobreponerse a sus temores y superar su dolencia.
Otro caso de escritores brilla con luz propia el caso de Elfriede Jelinek (recibió el premio nobel de literatura en 2004) Pero después de conocer que se le había otorgado el galardón, se disculpó con los miembros de la Academia y anunció que no iría a la ceremonia de entrega porque la fobia social que padecía le impedía asistir.

Ahora nos trasladaremos al mundo del cine para enfocarnos en el especial caso de fobia social de una aclamada actriz de Hollywood que logró superar su ansiedad social. Nos referimos a la actriz Jennifer Lawrence. Ella ha llegado a lo más alto del cine, ganadora de varios premios, entre ellos un Óscar...en síntesis una actriz de éxito.

En medio de todo su éxito profesional es curioso saber que tenía serios problemas de ansiedad social y autoestima cuando era adolescente. Ella por ese entonces se creía inútil  y pensaba que lo suyo no tenía ningún futuro. Nunca podría haber imaginado superar sus miedos de una forma algo sencilla y rápida.
Al parecer algo dentro de ella sabía  dónde estaba la solución a su ansiedad social.
Ella cuando joven les pidió a sus padres que la acompañaran a un casting. Al subirse al escenario, se dio cuenta de que su ansiedad social había desaparecido.
“Fui a un psiquiatra, nada funcionó. Un día, le rogué a mis padres que me llevaran a un casting, fuimos a Nueva York y fue entonces cuando empecé a actuar. En el escenario, mi madre vio el cambio que se estaba produciendo en mí. Ella vio cómo mis ansiedades desaparecieron”, cuenta la actriz.
Como ves, la interpretación se convirtió en algo terapéutico y la acercó a su transformación.
Podríamos decir que Jennifer pudo comprobar cómo su trastorno de fobia social era un malentendido mental. Vio cómo al enfrentar su mayor miedo, conseguía eliminarlo de raíz. A partir de ese momento, se convirtió en una persona nueva y pudo recuperar la luz que sentía haber perdido.
Como verás, esta confesión nos muestra cómo se puede superar la fobia social. En este preciso  caso, la actriz deseaba actuar, subirse a un escenario y ser más segura socialmente. Sólo tenía una forma de conseguirlo: haciéndolo. Practicando. Una vez lo hizo, el miedo que ella tanto anticipaba, desapareció.  

¿Y tú, superarías tus miedo de la misma forma en que lo hizo Jennifer?  
Escrito por Constanza Cabrera   

14 de agosto de 2016

Fobia social: Autoayuda

¿Tiene solución?

Una ayuda farmacológica puede ser aceptable como un medio atemperar las dificultades iniciales, especialmente si el nivel de ansiedad produce severos síntomas incapacitantes como intensas taquicardias o ataques de pánico, insomnio y depresión.

¿Qué puedo hacer por mi cuenta para solucionar mi fobia social?



  • Algunas lecturas de libros de autoayuda que tratan las fobias de una forma sencilla nos permitirán  una mayor comprensión del problema.
  • La práctica de la relajación, yoga, y/o ejercicio para bajar el nivel general de ansiedad.
  • Ejercicios prácticos de expresión:
    • lectura en voz alta del periódico utilizando un tono de voz alto y que tenga contenido emocional; 
    • grabar un pequeño ejercicio de unos 10 minutos (5 veces a la semana) en el que contemos como si estuviéramos delante de un grupo de personas un asunto que hemos leído, visto en televisión, escuchado en la radio o hemos oído o pensado. El tema ha de ser diferente cada vez. Contra más exagerado es el tono expresando disgusto, placer, admiración, guasa, etc. más efectivo es el ejercicio. No olvidar al final añadir nuestra opinión sobre el asunto. Procurar conforme pasa el tiempo aumentar la longitud de las frases.
  • Preparar el terreno hablando en primer lugar en las situaciones más fáciles (familiares de confianza, vecinos, compañeros de trabajo) introduciendo elementos que impliquen humor, comentarios personales y opiniones atrevidas.
  • Procurar adquirir compromisos tales como acudir a las reuniones de vecinos, religiosas o de trabajo, eventos sociales, etc. aunque nuestro papel al principio fuera modesto, pero logrando al menos familiarizarnos más con la situación grupal.
  • Hacernos un plan de EXPOSICIÓN gradual a las distintas situaciones sociales que nos agobian intentando hacer progresos pequeños pero continuados.
  • Suprimir las conductas anticipatorias que tanta ansiedad inducen al adelantar con los ojos de la imaginación mil situaciones agobiantes, humillantes y desagradables. Es mucho mejor no pensar y si tuviéramos que pasar por una situación temida, por ejemplo una boda, no sufrir hasta el momento en el que comience el banquete (y a ser posible tampoco en medio).
  • Tampoco conviene hurgar en la herida más de la cuenta, haciendo agoreras y cínicas disquisiciones de nuestro papel en el mundo. Es mejor concentrarse más en progresar que en criticarse a uno mismo.
  • Conviene facilitar el aproximamiento a los distintos ambientes estando al menos al día de las inquietudes y afanes por las que los humanos nos unimos en amistad (preocupaciones sociales, conocer la música actual, el deporte o las modas, procurando si cabe estar en un buen nivel como para poder más adelante tener algo que aportar).
  • Preocuparse por saber lo que la mayoría sabe (por ejemplo saber hacer una barbacoa, bailar, conocer los procedimientos administrativos, desenvolverse en un restaurante, etc.)
  • Disponer también de una personalidad propia (unos gustos, unas ideas conocidas, unos intereses, etc.) que pueda hacer atrayente y productiva nuestra incorporación en los grupos.
  • En los momentos de hablar en público no estar mirando con lupa nuestras sensaciones físicas perturbadoras sino los ojos de los interlocutores, y mirándolos comenzar a hablar LENTO y DETALLADO en vez de rápido y comprimido tal como el "salir rápido" del apuro nos pediría.
  • Hacer maniobras de preferencia, tales como sentarnos en el sitio de la mesa que más nos gusta y al lado de la persona que nos cae mejor o en el medio (en vez de sentarnos en el rincón más alejado y junto a la persona que menos nos gusta).
  • Si notamos que la voz nos tiembla, en vez  de ultimar proseguir hasta que el efecto desaparezca, haciendo que el temblor inicial quede olvidado por un final aceptable o por la simple voluntad de expresarse.
  • No exigirse a uno mismo el imperativo más bien contraproducente de pretender ser inteligentes para los demás sino que en vez de RENDIR debemos cambiar la misión a PARTICIPAR.
  • Algunos fóbicos sociales han utilizado técnicas de INUNDACIÓN como aceptar un trabajo de cara al público, o presentarse voluntarios en una asociación para obligarse así a 'pasar por el tubo' y superar los problemas de una vez. Este método de 'sacar la muela a mano' no funciona siempre y puede ser una apuesta que sobrepase muestras verdaderas fuerzas.
  • Si nos sentimos preparados por haber avanzado en los puntos anteriores nos podemos atrever a llevar a cabo alguna actividad más eficaz tal como apuntarnos a una asociación, un curso de expresión corporal, un taller de habilidades sociales (en el que mediante juegos didácticos, simulación de situaciones y ensayo de nuevos comportamientos, y en un ambiente de personas con similares dificultades a las nuestras podemos quemar etapas) o aceptar un trabajo que sabemos que nos pondrá a prueba.
  • Sería algo bueno de cara a superar los miedos el reflexionar más allá de lo mal que nos sentimos lo que hay de realidad en los supuestos peligros (miedo al rechazo, a que no nos valoren o a no resultar interesantes y dignos de amor que posiblemente provienen de algunos factores educativos mal  aprendidos -o enseñados cabría decir-.


¿Y si no puedo ayudarme?


Es hora de acudir a un profesional. Existen distintas psicoterapias exitosas contra la fobia social, siendo un problema clínico relativamente sencillo de solucionar en comparación de otros trastornos mentales más severos. Lo más importante es vencer el orgullo que nos ciega y no nos deja ver que necesitamos de un asesoramiento de un experto. 

Escrito por: Constanza Cabrera

8 de agosto de 2016

Fobia Social: Orígenes y frecuencia en la población



Quizás te hayas cuestionado cuál es el origen de la fobia social. Si bien no existe un origen determinante, si existen variables con las cuales se les asocia a esta fobia tales como:

  • Modelos de habilidades sociales malos: esto ocurre cuando los padres, familiares u otros adultos representativos no ofrecen un modelo eficaz y claro de relacionarse con los demás, lo cual puede llevar a que un niño desarrolle dificultades para desenvolverse a nivel social (ejemplos: padres que no expresan ni sentimientos ni pensamientos propios o que no solucionan conflictos).

  • Situaciones traumáticas o desagradables: esto se refiere a experimentar un elevado malestar en una situación social.

  • Aprendizaje de creencias catalogadas como disfuncionales: Esto es valores de los padres o cuidadores enfocados a la obligación de determinados resultados: "Debo hacer a la perfección todo lo que hago" - "Todas las personas deben pensar que soy válido, deben aprobarme, lo contrario significa que no valgo"- "Estar con gente es peligroso o doloroso" (esto alude a los complejos) - "Si alguien no me aprueba, será por mi culpa y falta de valía".



  • Aprendizaje a base de consecuencias: el niño recibe un castigo cuando expresa sus opiniones y sentimientos,mientras se premian comportamientos sumisos y tímidos.

Como te puedes dar cuenta, la mayoría de estas variables guardan relación con nuestro entorno cercano como lo son nuestros padres y nuestra familia ya que de ellos  vamos sacando modelos de conducta sociales al ser nuestra "primera escuela".

Ahora bien, a veces la fobia social es hereditaria, pero no sabemos con seguridad por qué algunas personas la tienen y otras no ( como lo podría ser el caso de los hermanos, donde uno posee fobia social  y el otro no). Los investigadores han hallado que el miedo y la ansiedad involucran varias partes de nuestro cerebro. Algunos investigadores y científicos piensan que no saber interpretar la conducta de los demás puede jugar un papel en generar fobia social.  Puede ser el caso por ejemplo, cuando piensas que una persona te está mirando fijamente o te está frunciendo el ceño cuando realmente no lo está. Como lo mencionamos en el párrafo anterior , otra causa puede ser la falta de buenas habilidades sociales. En un ejemplo podríamos decir que si no posees buenas habilidades sociales, podrías sentirte desanimado después de hablar con otras personas, y quizás además con preocupación al tener que interactuar con ellas en un futuro cercano. Actualmente se está intentando averiguar cómo el estrés y otros factores ambientales pueden estar relacionados e involucrados  con el origen de la fobia social.


Edad de inicio y curso

El comienzo de la fobia social se sitúa en torno a los 15 años de edad, en plena adolescencia , una etapa muy crítica, debido a los sistemas de relaciones sociales que se inician aquí y que implican evaluaciones por parte de los demás (sobretodo pares) ante las cuales se puede responder con ansiedad. 
Es muy común y frecuente que los adolescentes teman una evaluación negativa  y aquellos más vulnerables al estrés pueden realmente experimentar grandes cantidades de ansiedad y evitar las situaciones sociales en consecuencia. Cabe señalar que es poco frecuente que se inicie una fobia social posterior a los 25 años de edad. Este trastorno suele aparecer de un modo lento ante varias situaciones estresante o humillantes, aunque puede gestarse abruptamente debido a una única experiencia ( lo cual dependerá de las propias características de la persona). 

La fobia social suele presentar un curso crónico e invariante, aunque es posible su remisión en la vida adulta.

Se mencionó en un artículo anterior que existen muchas fobias, sin embargo la fobia social en concreto representa el 20- 35 % de los trastornos fóbicos que se observan. La mayoría de los pacientes no buscan ayuda y los que la buscan tardan varios años en decidirse. 


Frecuencia en la población y problemas asociados.

Vayámonos ahora a las cifras númericas para saber de que estamos hablando. Según varios estudios se puede considerar que la prevalencia anual de la fobia social en la población general es de 2-3 %. De la mano a esto, el porcentaje de personas que se consideran a sí mismas tímidas es de 40% 50% y , en lo que concierne a temores a hablar en público, un 34% menciona temer esta actividad. 

Para que lo sepas, en la población general el trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres. No obstante, el porcentaje de hombres y mujeres que solicitan consulta es similar ( lo cual probablemente se deba a que los roles sociales imponen valores a los hombres contrarios  a la timidez, lo que probablemente les motiva a solucionar el trastorno más que  a las mujeres.

A efectos diagnósticos y terapéuticos, debemos de distinguir la fobia social de otros trastornos teniendo en cuenta que un paciente puede presentar distintos trastornos en un mismo momento ( lo que llamamos comorbilidad concurrente) o a lo largo de su vida ( lo llamado comorbilidad longitudinal. Un 70%- 80% de los fóbicos sociales han presentado en el último año otros trastornos, destacando los de personalidad, ansiedad, afectivos y dependencia de alcohol,nicotina u otras  drogas. Por lo general la fobia social precede a la aparición de otros trastornos asociados, suponiendo un factor de riesgo para éstos. 





Escrito por: Constanza Cabrera






5 de agosto de 2016

Fobia social: Síntomas y cómo afecta a nuestras vidas

¿Qué es el miedo en la fobia social? Pues a diferencia de la alegría o la tristeza, no es una emoción inmóvil. Se alimenta de:

· Los estímulos que son fuente de temor (estar en algún tipo de situación social que nos produce miedo)
· La anticipación (imaginar las mil y un situaciones que podrían suceder y sentir miedo “como si” estuvieran sucediendo los acontecimientos temidos)
· Los mecanismos de evitación. Las conductas de 'precaución' como ponerse en un rincón, hablar poco, cruzar la acera, etc. hacen que sintamos MÁS miedo la próxima vez.
· Los pensamientos auto-críticos (del estilo "pareceré tonto/a", "debería hablar pero no se me ocurre nada". "estoy haciendo el ridículo", "parezco torpe", "me consideran inferior", etc.).
· La falta de práctica en expresión verbal (igual que la falta de ejercicio nos entumece) el      expresarse demasiado POCO, dificulta la facilidad y creatividad de comunicación.
· El circulo vicioso que producen las experiencias negativas: como lo hemos pasado mal una vez tememos que la siguiente será igual o peor, con lo esta creencia hace de profecía que se auto-cumple y nos induce a estar más amedrentados e ansiosos la próxima vez, con lo que de nuevo alimentamos el temor para la siguiente ocasión.
· La costumbre de 'repasar' y 'rumiar' lo sucedido: el no haber sido capaces de actuar con el desenvolvimiento de los demás (el fóbico puede fijarse en la persona más popular y maravillosa para compararse con ella) nos genera desasosiego y ácida incomodidad personal, recordando cada uno de los pequeños detalles de impotencia y comportamiento penoso con la precisión de un latigazo, y de pronto aparecen iluminadas como por un foco las palabras y las cosas que DEBERÍAMOS haber dicho o hecho.
· La propaganda negativa que hacemos sobre la imagen de nuestro Yo. A base de vernos torpes, inseguros, empobrecidos, poco interesantes, etc. un número elevado de veces, entramos en la categoría de los “no valgo nada”, con lo que ya ni nos atrevemos a aspirar a las cosas sanas y bonitas que los demás nos parece que sí tienen derecho a tener (amor, admiración, amistad). Esto puede influir poderosamente en nuestras decisiones (aspiraciones laborales, proyectos, el tipo de pareja que nos parece adecuada, los derechos que creemos que nos merecemos, etc.).
· La angustia como aparición 'maldita' e 'intrusa'. Nos angustiamos por la posibilidad de sentir angustia y al percibir que nos estamos angustiando sólo por pensarlo sentimos que es una angustia incontrolable. La angustia se convierte por sí misma en el peor enemigo -más allá incluso de las situaciones que empezaron a provocar. Tenemos miedo de tener miedo, y que además ese miedo sea visible y nos delate como miedosos dignos de desprecio.

¿Cuáles son los síntomas físicos de la fobia social?

    Debes recordar que los síntomas de la ansiedad que aparecen en el fóbico social cuando se expone a lo temido, puede llegar a ser el símbolo de lo “peor” que le sucede:
· Sequedad de boca (junto a la idea de que uno se “atrancará”, tartamudeará, toserá, no podrá hablar, etc.)
· Palpitaciones (el corazón parece correr demasiado deprisa o irregularmente y eso producir desmayos, ataques cardíacos, mareos, o algún tipo de colapso)
· Temblores de manos, pies o voz que pueden ser rápidamente observados y delatarnos como “inferiores” o “impresentables”.
· Sudor (en las manos que luego puede que tengamos que presentar en un saludo; sudor corporal que traspasa la ropa y nos avergüenza haciendo nos aparecer como “repugnantes”)
· Rubor (angustia + sentimientos intensos de vergüenza)
· Falta de concentración (que nos haga olvidar datos que queríamos decir o desorganice el curso del pensamiento de modo que no sepamos de donde veníamos o a donde queríamos llegar)

¿Es posible llegar a sufrir además un ataque de pánico?

     Aunque quizás no te lo imagines, el nivel de ansiedad puede llegar a un punto crítico creando un “ataque de pánico” por unos minutos donde la persona le parece que pierde el mundo de vista, el equilibrio, y tiene la sensación de enloquecer o de estar repentinamente muriendo. A su vez, los mismos pensamientos  de estar “atrapado” y padeciendo algo horrible actúan de incentivador y mantenedor del mismo ataque.  Lo complicado de llegar a sufrir de estos ataques de pánico es desarrollar agorafobia o miedo a sufrir ataques de pánico donde se han sufrido antes. Lamentablemente debido a estos síntomas particulares algunas personas caen en el alcoholismo, consumo de cocaína, o incluso abusan de los calmantes recetados sin resolverlas de la manera adecuada como lo habrás notado.

¿De qué manera afecta nuestras vidas la fobia social?


     Por lo que has leído hasta ahora talvez logres imaginar en el escenario en que nos encontramos padeciendo esta particular fobia. Veamos. Nos empobrece reduciendo hasta la mitad (o más inclusive) nuestra vida social, nuestras posibilidades de tener tiempo de ocio o incluso nos estanca en nuestro progreso profesional. Te imaginarás que todo esto produce una gran frustración que se refleja de manera indirecta en forma de desánimo general (que puede llegar a ser una depresión) e irritación desaforada con el círculo familiar más íntimo. De la mano de esto, muchas relaciones que necesitan de nuestro sostén y participación se ven resentidas  y se rompen. ¿Te vas creando una idea de cómo afecta a una persona padecer esta enfermedad? Terminaremos ejemplificándote con esto: Es posible que a una persona con fobia social  rechace un buen trabajo solamente por el miedo que tiene a las nuevas responsabilidades, especialmente si tiene que tratar con muchas personas y hacer reuniones.


Escrito por: Constanza Cabrera