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16 de agosto de 2016

Trastorno distímico: Pronóstico, complicaciones y consejos

Pronóstico

     Es crónico en la mayoría de los casos, es decir que su duración es de varios años. Existe un bajo porcentaje de personas que logran recuperarse por completo, hay una gran cantidad de personas que presentan este trastorno de forma vitalicia, sin embargo, con un adecuado tratamiento se logra mejorar significativamente la evolución y la calidad de vida. Es habitual, por su carácter cíclico, que en el curso evolutivo haya días, e incluso semanas (nunca más de dos meses) en las que el paciente esté casi bien  aunque cansado, con ánimo más bien depresivo, introspectivo, con trastornos del sueño y también con dificultad para afrontar nuevos retos.A pesar de este desalentador panorama, la persona consigue hacer frente a sus tareas básicas cotidianas aunque sin estar plenamente satisfecho y puede pasar temporadas con mejor estado anímico.

Complicaciones

Las complicaciones que pueden causar la distimia o estar asociados incluyen:
    ·  Reducción de la calidad de vida
    · Depresión mayor
    · Comportamiento suicida
    · Abuso de sustancias
    · Dificultades en las relaciones
    · Conflictos familiares
    · Aislamiento social
    · Problemas en la escuela y el trabajo
    · Disminución de la productividad

Consejos para prevenir la distimia

  · Realice diariamente algún tipo de actividad deportiva moderada de preferencia al aire libre, aunque sólo sea pasear.
     · Coma adecuadamente, lleve una dieta equilibrada y cumpla los horarios de comida establecidos (desayuno, almuerzo, once/cena) a las horas establecidas para esto. Evite los excesos o las dietas prolongadas.    
     · Mantener un nivel moderado de actividad (trabajo/estudio) diaria, evitando situaciones de estrés.
· Cuidar las relaciones sociales, ya sean familiares o de amistad, consolidando relaciones emocionales duraderas y de calidad.
· Busque actividades que lo hagan sentir bien, que le gusten.
· Busque hablar con alguien de confianza sobre cómo se siente.
· Rodéese de personas cariñosas y positivas.

    · Evite el alcohol y las drogas ilícitas, ya que pueden hacer que su estado de ánimo empeore con el tiempo y afecte su juicio, aun cuando pueda parecer que disminuyen los síntomas a corto plazo, pero en el largo plazo por lo general los empeoran.
     · No deje de tomar su medicamento por su cuenta, incluso si se siente mejor o tiene efectos secundarios. Siempre converse antes con su médico.
· Las personas con distimia con frecuencia se benefician de algún tipo de psicoterapia. La psicoterapia es un buen medio para hablar acerca de sentimientos y pensamientos, y lo más importante, aprender formas de manejarlos.
 · Dormir alrededor de ocho horas diarias, tiempo que puede variar en función de la edad, teniendo en cuenta que debe ser el suficiente para recuperarse y poder rendir adecuadamente al día siguiente.
  · Cumpla con su plan de tratamiento. No se salte las sesiones de terapia o citas, incluso si usted no  tiene ganas de ir.
· Aprenda e intente reconocer los primeros signos de advertencia de que su trastorno este empeorando. Tenga un plan para saber cómo responder en caso de que pase. Considere la posibilidad de involucrar a los miembros de la familia o amigos en la observación de los signos de advertencia.
· Aprenda sobre la distimia. La educación sobre su condición puede potenciarla y motivarla a cumplir con su plan de tratamiento. Trabaje con su médico o terapeuta para aprender lo que podría desencadenar los síntomas de distimia.
· Anime a los miembros de su familia o amigos para que aprendan acerca de la distimia, ayúdeles a entender para recibir más apoyo.

Escrito por: Camila Uribe

11 de agosto de 2016

Trastorno distímico, duración y tratamiento

Duración de la distimia
     
     Por lo general, la distimia suele durar años e incluso son muchos quienes aseguran haber estado así casi toda su vida, llegando a interiorizar su proceso como algo característico y parte de su personalidad que les hace ser de ese modo hasta el extremo de no identificar la distimia como un estado patológico sino más bien un modo de vivir.

    Cómo este malestar es persistente, las personas con este trastorno pueden mostrarse irritados, a veces incluso agresivo y predispuesto a las discusiones ya que por lo general existe una baja tolerancia a las frustraciones. Esto puede repercutir en su dinámica de relación tanto en el entorno familiar como en otros ámbitos.


     Por lo general, el tratamiento psicológico va acompañado por uno farmacológico, que le permitan descubrir sentimientos de ilusión y optimismo donde antes sólo había negatividad y desesperanza. Es frecuente que entonces se lamente por no haber puesto más pronto solución a su dolencia crónica.

¿En qué consiste el tratamiento?

     Hay muchas opciones para tratar la distimia, la mayoría se centra en un profundo trabajo con el paciente para determinar entre otras cosas, las causas que la provocan. 
Algunas de las modalidades que han demostrado ser eficaces incluyen la psicoterapia y la terapia cognitiva-conductual. 
Conversar de los problemas con el paciente es muy beneficioso y ayuda a disipar cualquier creencia que pueda estar albergando, como sentimientos de inutilidad, culpa, entre otros. 
     El tratamiento además se debe enfocar en que la persona pueda aprender a gestionar sus emociones en forma adecuada.
     Por otra parte, además de la terapia individual, la terapia de grupo también ayuda a construir la confianza perdida del paciente y a alimentar sus habilidades de interacción social.
     Entre las terapias psicológicas empleadas en el tratamiento de la distimia están:
1.- Las psicoterapias cognitivas, orientada a proporcionar las herramientas necesarias para hacer frente a las necesidades diarias, así como a combatir los pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo que le rodea o el futuro.
2.- Las psicoterapias conductuales, dirigidas a aumentar la actividad del paciente, proporcionándole experiencias satisfactorias, buscando aumentar así su autoestima e independencia; igualmente se trabaja con técnicas de relajación para controlar el estrés.
3.- El psicoanálisis, como método de auto-descubrimiento, explorando los traumas responsables de la sintomatología de la distimia, en cuyo origen se encuentran las relaciones establecidas en las primeras etapas de la vida.
 4.- Psicoterapia gestáltica, no ve la distimia como una enfermedad en si, más bien lo vivencia como como un campo relacional entre la persona y su entorno más cercano, es decir, los otros. Por lo que pone el foco en ésto.   

     Además de lo anterior, estas psicoterapias suelen ir acompañadas con una intervención farmacológica, supervisada médicamente, en donde se recetan antidepresivos, que en el caso de algunos pacientes tendrán que tomarlos durante toda su vida.

     En resumen, el tratamiento ideal de la distimia es la combinación de psicoterapia y psicofarmacología, concretamente antidepresivos inhibidores de la receptación de serotonina aunque también resultan útiles los que actúan a nivel de otros neurotransmisores como la noradrenalina o, más recientemente, la melatonina a través de un nuevo antidepresivo –la agomelatina– que consigue muy buenos y rápidos resultados al actuar muy eficazmente sobre la dificultad para experimentar placer que caracteriza a este proceso.

     El empleo de los antidepresivos junto a una adecuada psicoterapia consigue que mejore la tristeza, la fatiga y el desánimo proporcionando una mejor calidad de vida.

  Sin tratamiento existe una alta probabilidad de empeorar dando lugar a episodios depresivos que con frecuencia surgen en la biografía del distímico y que incluso en algunos casos puede llevar al suicidio.

¿Que tratamiento escoger?

Depende de factores tales como:
· La severidad de los síntomas
· Su deseo de abordar los problemas emocionales o situacionales que afectan a su vida
· Sus preferencias personales
· Los métodos anteriores de tratamiento
·  Su capacidad para tolerar los medicamentos
· Si usted está embarazada o en periodo de lactancia
· La disponibilidad de servicios de salud mental en su comunidad
· Su cobertura de seguro médico


Escrito por: Camila Uribe

5 de agosto de 2016

Trastorno distímico y diagnóstico diferencial

¿Cuándo no es normal y es necesario ver a un especialista?

· Hay que aclarar que es normal sentirse triste o molesto a veces 
o ser infeliz y estresado con  situaciones difíciles en la vida.  
Pero con la distimia, estos duran años e interfieren 
con sus relaciones, trabajo y actividades diarias.
·  Debe buscar una cita con un especialista si:
- Regularmente se siente deprimido o de ánimo caído.
- Sus síntomas están empeorando.
- Solicite ayuda inmediatamente si usted o alguien que usted conoce presenta signos de suicidio
·  Algunos signos de suicidio son:
- Regalar las pertenencias o hablar acerca de marcharse y la necesidad de dejar los "asuntos en orden".
- Tener conductas autodestructivas, como agredirse.
- Cambiar bruscamente de comportamientos, especialmente estar calmado después de un período de ansiedad.
- Hablar acerca de la muerte o el suicidio.


- Alejarse de los amigos o mostrarse renuente a salir a cualquier parte.
·  Si no es  tratada efectivamente, la distimia comúnmente progresa en  la depresión.
·  Si tiene un médico de atención primaria, hable con éste acerca de sus síntomas, o busque ayuda directamente a  un psicólogo.
· Si es reacio a ver a un profesional de salud mental, llegue a otra persona que puede ser capaz de ayudar a guiar el tratamiento, ya sea un amigo o un ser querido, un maestro,  un líder religioso o alguna otra persona de su confianza.

¿Cuáles son las diferencias con la depresión?

·    Una persona con distimia puede llevar una vida bastante normal, a pesar de la tristeza que experimenta. Por el contrario, una persona con depresión no puede hacerlo. Siendo  la principal diferencia el nivel de incapacidad que afecta a la persona.
·     En la distimia no se manifiesta agitación, ni lentitud motriz.
·      No se producen los pensamientos de suicidio típicos de los cuadros depresivos.
·     No hay presencia de ideas recurrentes en torno a la muerte.
·    Obviamente, un diagnóstico certero solo puede ser elaborado por un psicólogo o psiquiatra debidamente calificado. Por lo tanto, si crees que puedes estar sufriendo de distimia, o bien conoces a alguien en esa situación, lo más recomendable es buscar ayuda profesional lo antes posible, pues la distimia que no se trata puede derivar en una depresión, trastorno que sí puede presentar consecuencias de mayor gravedad.

Diagnóstico

Resumiendo, la distimia es una enfermedad silenciosa, con una sintomatología leve que puede llegar a pasar desapercibida, donde es difícil determinar su comienzo. Para la realización del diagnóstico hay que descartar otras causas que pueden estar detrás de la distimia, como problemas físicos (como el hipotiroidismo) o un origen médico (al estar consumiendo algún tipo de medicamento que justifiquen dicho estado).

     Y no sólo esto, también hay que además de descartar causas ver si realmente se trata de distimia o si es otro trastorno parecido, ya que varias otras afecciones que incluyen al igual que la distimia la sensación de sentirse triste o deprimido, pérdida de interés en actividades diarias, y problemas para dormir, como por ejemplo:
·         Depresión
·         Trastorno bipolar
·         Trastornos de la personalidad
·         Trastorno afectivo estacional
·         Trastorno por abuso de sustancias
·         Criterios de diagnóstico para la distimia

     Por esto, es importante que algún especialista sea quien realice la evaluación de la salud mental para así determinar si usted tiene distimia u otra condición que pueda afectar su estado de ánimo.

     Y por si esto fuera poco, la distimia suele presentarse acompañado de algún otro trastorno físico y/o psicológico. Entre los primeros estaría el dolor crónico, la fibromialgia y el síndrome de colon irritable; entre las enfermedades mentales, se suele presentar junto con depresión mayor en el 40% de los casos, denominándose entonces depresión doble; pero también puede ir acompañada de trastornos de ansiedad, especialmente del trastorno por crisis de angustia.

     Para descartar otros problemas que podrían estar causando sus síntomas, determinar un diagnóstico y también comprobar que no existen complicaciones. Se realiza lo siguiente:

1.- Examen físico. Esto puede incluir la medición de su altura y peso, comprobar sus signos vitales, tales como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura, etc.

2.- Pruebas de laboratorio. Estos pueden incluir un recuento sanguíneo completo (hemograma), la detección de alcohol y drogas, y un chequeo de su función tiroidea.



3.- Evaluación psicológica. Un médico o psicólogo puede charlar con usted acerca de sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Le preguntará acerca de sus síntomas, como cuando empezaron, qué tan severos son, cómo afectan a su vida diaria y si usted ha tenido problemas similares en el pasado. También discutirá cualquier idea que usted pueda tener sobre el suicidio o las autolesiones. También se le puede pedir que llene cuestionarios sobre su estado de ánimo.




Escrito por: Camila Uribe

1 de agosto de 2016

Trastorno distímico


     O también conocido como distimia es un trastorno afectivo persistente en el tiempo y que se caracteriza porque “el individuo está habitualmente triste, introvertido, melancólico, excesivamente consciente, incapaz de mostrar alegría y preocupado por su insuficiencia personal” (Aiskal, 1983). El nombre que recibe en la actualidad es el de trastorno depresivo persistente, pero éste término se acuño hace tan poco tiempo que lo para estos artículos lo seguiremos nombrando como distimia.
     Hasta cierto punto, es una enfermedad parecida a la depresión pero de menos severidad, ya que no afecta tan abiertamente las distintas áreas donde el sujeto que la padece se desenvuelve y es por lo mismo, que las personas más cercanas a veces desconocen el padecimiento de la enfermedad. Esto se traduce en que las personas pueden estar años sin ser tratadas y es importante que esto se haga lo antes posible, por una parte porque los sujetos tienden a responder bien al tratamiento y por otro lado, porque la distimia deteriora el compromiso y la intención de crecer como persona, así como la concentración y la capacidad de ajustarse a las demandas propias del medio, aumentando también, la vulnerabilidad del sujeto para desarrollar otros trastorno o enfermedades.

Origen

     En la actualidad no se sabe con certeza cuál es la causa exacta. Se cree que hay un componente genético hereditario, pero el mayor peso lo tienen los factores psicosociales en la vida del sujeto, como por ejemplo falta de premios o estímulos en la infancia, el desapego, entre otras. En resumen, las suposiciones con mayor aceptación hoy en día es que la distimia se podría producir por situaciones de estrés constante, problemas personales y aislamiento social. Se podría afirmar que es común que las personas que lo padecen sean autoexigentes o estén sometidas a constantes tensiones y situaciones que el individuo tiende a convertir en estresantes.
     Otro dato importante de destacar, es que un tercio de las personas que tienen distimia además presentan otro problema o enfermedad crónica, como una enfermedad física, un problema de abuso de sustancias u otro tipo de trastorno psiquiátrico, por lo que es muy probable que exista alta relación entre ellos.
 
¿A quiénes afecta la distimia?

     Según el National Institute of Mental Health, el 1,5% de los adultos mayores padece distimia, y de éstos aproximadamente el 40% también cumplen los criterios de depresión grave o trastorno bipolar. Además se da con doble frecuencia en mujeres que en hombres.

Sintomatología.
·         Brevemente, cambios leves del estado de ánimo e irritabilidad.
·         Desgana.
·         Desmotivación.
·         Falta de concentración, problemas de memoria y de concentración, aún para actividades lúdicas como por ejemplo, ver una película.
·         Disminución del rendimiento intelectual.
·         Aislamiento social. Es común que comiencen a aislarse progresivamente de los demás, lo cual en algunas ocasiones puede desembocar en una incapacidad social y hasta en fobia de estar acompañado por otras personas.
·         Alteraciones somáticas y de los ritmos biológicos (alimentación y sueño), el sueño no acaba de ser reparador. La persona distímica se despierta varias veces, y suele hallarse cansada por la mañana.
·         El sujeto suele ser enojadizo, y con tendencia a estar triste o deprimido.
·         Dificultad para disfrutar de las cosas positivas de la vida.
·         Problemas para llegar a considerarse plenamente feliz.
·         Disminución de la energía y fatiga.
·         Sentimientos de desesperanza
·         Pérdida de interés por las cosas que antes resultaban placenteras.
·         Sentimientos de culpa, Desvalorizandose a sí mismo.
·         Percepción de sí mismo como “triste” o “desanimado”.
·         Alteraciones del apetito (puede presentarse en exceso o en defecto).
·         Baja autoestima.

En niños, los síntomas de la distimia pueden incluir:

·         Irritabilidad
·         Bajo rendimiento escolar
·         Una actitud pesimista
·         Falta de habilidades sociales

     Para poder emitir un juicio diagnóstico de distimia, quien la sufre debe cumplir ciertos criterios como presentar un estado de ánimo persistentemente deprimido casi todos los días durante al menos dos años, y sólo un año en niños y adolescentes, además de por lo menos 2 síntomas de depresión.

     En resumen, la distimia suele coincidir con baja autoestima y sentimientos de desesperanza, pesimismo y dificultad para tomar decisiones y su evolución cursa con altibajos anímicos, tendencia a la irritabilidad, propensión a la anhedonia (falta de capacidad para el disfrute de situaciones placenteras), trastornos del sueño (insomnio, hipersomnia), astenia matutina, problemas de memoria, atención y concentración, fatiga crónica o cansancio injustificado y tendencia a somatizar en forma de mareos o cefaleas. En la actualidad se utiliza el manual DSM V (Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Trastornos Mentales) para realizar el diagnóstico, por lo que es necesario ir a un especialista que haga un diagnóstico diferencial con otras patologías que puedan parecerse.

Escrito por: Camila Uribe